El viaje que más esperábamos

En abril los alumnos de 4º de la ESO nos fuimos de viaje de fin de curso a Cantabria y, aunque acabamos cansados de tantas horas de autobús, todos coincidimos en que mereció completamente la pena.

Nos alojamos en un hotel cerca de la playa donde había caballos, ovejas e incluso un cerdo, algo que no esperábamos encontrarnos y que hizo el sitio todavía más especial. Además, una de las cosas más importantes para muchos era que había buffet, así que nunca faltaban las ganas de bajar a comer.

Durante el viaje hicimos muchísimas actividades. Algunas de las más divertidas fueron remar por el río y hacer barranquismo, donde hubo risas, caídas y bastante adrenalina. También visitamos una cueva en la que nos dimos cuenta de que el silencio y la oscuridad completa dan bastante miedo. Otra de las actividades fue jugar al paintball, que nos enseñó que el trabajo en equipo no solo sirve para el colegio. Fue una batalla en la que no faltaron las estrategias, las carreras y las bromas entre compañeros.

Otro de los momentos que más nos gustó fue la visita a Santander. Ver sus acantilados y las vistas al mar impresiona a cualquiera, y muchos aprovecharon para hacerse fotos y pasar tiempo juntos caminando por la ciudad.

Antes de volver a casa visitamos Cabárceno, donde vimos muchísimos animales y nos subimos al teleférico, incluso los más valientes con miedo a las alturas. Pero, sin duda, el gorila fue el animal favorito de casi todos y se convirtió en uno de los momentos más comentados hasta el día de hoy.

Aunque las actividades fueron increíbles, lo mejor del viaje fueron los momentos en los que simplemente estábamos todos juntos hablando, riéndonos y disfrutando del tiempo. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que esos pequeños momentos son los que realmente hacen especial un viaje.

 

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