ABRIR UN LIBRO ES ABRIR EL MUNDO : LA LECTURA ,UN TESORO QUE NO DEBEMOS PERDER.

En una sociedad cada vez más dominada por las pantallas, resulta inevitable observar un cambio preocupante en los hábitos de nuestros niños y jóvenes: cada vez leen menos. Tables, móviles, videojuegos y redes sociales ocupan gran parte de su tiempo libre desde edades muy tempranas, desplazando poco a poco uno de los hábitos más enriquecedores y necesarios para su desarrollo: la lectura.

Leer no es únicamente una actividad académica. Leer es imaginar, descubrir, comprender y crecer. A través de los libros, los niños desarrollan su creatividad, enriquecen su vocabulario y aprenden a expresar mejor sus emociones y pensamientos. Además, numerosos estudios señalan que la lectura favorece la concentración y la atención, capacidades que hoy en día se ven seriamente afectadas por el uso excesivo e inmediato de las pantallas.

La lectura desde edades tempranas ayuda a formar niños más reflexivos, pacientes y críticos. Un niño que lee aprende a ponerse en el lugar de otros personajes, comprende mejor el mundo que le rodea y desarrolla una mayor sensibilidad emocional. Cada cuento leído antes de dormir, cada novela compartida en clase o cada visita a una biblioteca deja una huella importante en su crecimiento personal.

Por ello, desde el colegio queremos animar a nuestros alumnos a re descubrir el placer de la lectura. No importa si se empieza con cuentos, cómic, aventuras o libros de misterio; lo importante es encontrar historias que despierten la curiosidad y hagan volar la imaginación.

Porque un libro nunca es solo un libro: es una puerta abierta a nuevos mundos, nuevas ideas y nuevos sueños.

Hoy más que nunca, necesitamos niños que lean para que mañana sean adultos capaces de pensar, sentir y comprender mejor la realidad que les rodea.

Vivimos en una época en la que la tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana. Los móviles, tablets, ordenadores y videojuegos están presentes en prácticamente todos los hogares y, aunque utilizados de manera adecuada pueden aportar beneficios, también están provocando una realidad cada vez más preocupante: nuestros niños leen menos que antes.

Desde edades muy tempranas, muchos menores pasan gran parte de su tiempo frente a una pantalla. El entretenimiento rápido e inmediato que ofrecen las redes sociales, los vídeos o los videojuegos está sustituyendo poco a poco actividades fundamentales para el desarrollo infantil, como la lectura. Esta situación no solo afecta al hábito lector, sino también a la capacidad de concentración, comprensión y atención de los alumnos.

Cada vez son más los docentes y familias que observan cómo a muchos niños les cuesta mantener la atención durante largos periodos de tiempo, seguir una lectura pausada o incluso disfrutar de un libro. Acostumbrados a recibir estímulos constantes y rápidos, algunos menores encuentran difícil dedicar tiempo a actividades que requieren calma, imaginación y reflexión. Sin embargo, es precisamente ahí donde la lectura adquiere un valor todavía más importante.

Leer es mucho más que aprender palabras o mejorar la ortografía. La lectura es una herramienta fundamental para el desarrollo intelectual, emocional y personal de los niños. A través de los libros, los alumnos amplían su vocabulario, desarrollan su imaginación, mejoran su expresión oral y escrita y aprenden a comprender mejor el mundo que les rodea. Además, los libros permiten viajar a lugares desconocidos, descubrir otras culturas y vivir aventuras sin salir de casa.

La lectura también tiene un enorme valor emocional. Cuando un niño lee, aprende a ponerse en el lugar de los personajes, comprende sentimientos y emociones diferentes y desarrolla la . Los cuentos ayudan a gestionar miedos, inseguridades y conflictos, además de transmitir valores tan importantes como la amistad, el respeto, la solidaridad o el esfuerzo.

Numerosos estudios destacan que los niños que leen desde pequeños suelen presentar una mayor capacidad de atención y concentración. Leer exige paciencia, imaginación y tiempo, habilidades esenciales en una sociedad en la que todo ocurre cada vez más deprisa. Por ello, fomentar el hábito lector desde la infancia es una inversión en el futuro de nuestros alumnos.

El ejemplo de las familias y de la escuela resulta fundamental. Un niño que ve leer a sus padres o profesores entiende que la lectura no es una obligación, sino una forma de disfrutar y aprender. Crear pequeños momentos de lectura en casa, visitar bibliotecas, regalar libros o compartir historias antes de dormir puede marcar una gran diferencia en la relación que los niños establecen con los libros.

Desde nuestro colegio queremos animar a todos los alumnos a dedicar un poco de tiempo cada día a la lectura. No importa qué tipo de libro sea: cuentos, cómic, novelas de aventuras, misterio o fantasía. Cada página leída es una oportunidad para crecer, aprender e imaginar.

En un mundo lleno de pantallas y distracciones, abrir un libro sigue siendo uno de los regalos más valiosos que podemos ofrecer a nuestros niños. Porque un niño que lee hoy será mañana un adulto con más imaginación, más pensamiento crítico y una mayor capacidad para comprender el mundo y a las personas que le rodean.

La lectura no debe verse como una obligación escolar, sino como una puerta abierta a los sueños, al conocimiento y a la creatividad. Y esa puerta merece seguir siempre abierta.